La prevención del acoso escolar empieza al comprender que este no surge de la noche a la mañana. No es un incidente aislado ni el resultado de una sola persona “mala”. Es una trama social que se construye lentamente, día a día, a través de dinámicas de poder, roles que se consolidan, silencios, complicidades y normalizaciones.
En los últimos años se habla cada vez más de bullying, y esto es sin duda un paso adelante. Sin embargo, muchas de las respuestas que se proponen —como centrarse exclusivamente en la amabilidad o adoptar medidas de control cada vez más rígidas— corren el riesgo de ser parciales y, en algunos casos, ineficaces.
La amabilidad es importante, pero no basta 🤗
Promover la amabilidad es fundamental; nadie lo cuestiona. Pero pensar que el bullying se previene solo enseñando a los niños a “ser amables” es simplificar un fenómeno complejo.
El acoso escolar no trata solo de comportamientos individuales, sino de relaciones. Trata de lo que se tolera, de lo que hace gracia, de lo que se minimiza y de lo que se convierte en “normal”. La amabilidad no es suficiente cuando:
- Ciertas burlas se vuelven sistemáticas.
- Los roles se fijan (quien manda, quien sigue, quien padece).
- El grupo ríe, calla o se adapta.
- Los adultos intervienen solo cuando la situación ya ha estallado.
No es una “manzana podrida”🍎
Otra respuesta frecuente ante el acoso es identificar al llamado «acosador» y apartarlo. Expulsar, castigar, aislar.
A veces es necesario intervenir de forma contundente, pero pensar que basta con “quitar la manzana podrida” significa ignorar que la trama permanece. Cuando un comportamiento se ha normalizado dentro de un grupo, su eliminación no disuelve automáticamente las dinámicas de poder, las alianzas, los silencios o los miedos. La estructura que permitió que el bullying existiera sigue actuando, a menudo de formas distintas.
Una experiencia que cambió mi mirada 🧐
Hace años, trabajaba en una escuela en Argentina como directora pedagógica con niños de unos 9 o 10 años. Nos enfrentamos a una situación de bullying verbal, repetido y grupal. Un niño, en particular, había construido una posición de poder: la mayoría de los compañeros reía y normalizaba actitudes que no eran positivas, pero que se habían vuelto “divertidas”.
La dirección general decidió expulsar al alumno identificado como responsable. Yo ejecuté esa decisión. Sin embargo, algo no me cuadraba. No porque no reconociera la gravedad, sino porque sentía que esa respuesta no estaba abordando el problema de raíz. En aquel entonces no tenía las herramientas teóricas que tengo hoy, pero decidí no quedarme ahí.
Mirar mejor, estar dentro de la situación🔎
Tras aquel episodio empecé a observar más, a leer y a formarme. Comencé a ver los roles que los niños asumían, las dinámicas de poder que se reproducían y la normalización de ciertos comportamientos, incluido el papel —a menudo inconsciente— de los adultos. El bullying no era solo ese niño; era una trama relacional que involucraba al grupo, a los adultos y al contexto.
Prevención del acoso escolar: hacer visible lo invisible🔬
Prevenir el bullying no es solo intervenir cuando ocurre. Significa hacer visible lo que suele quedar implícito. Significa crear espacios donde niños y jóvenes puedan tomar posición, poner palabras a lo que piensan y reconocer dinámicas que, de otro modo, serían invisibles, todo ello acompañados por adultos que no juzgan, sino que guían.
De este recorrido, hecho de experiencia y práctica educativa, nació años después Invisibile Bullismo (versión aún en italiano)
Del recorrido a la creación de una herramienta🛠️
Invisibile no nace como un producto, sino como una respuesta educativa a una pregunta compleja: ¿Cómo podemos trabajar en la prevención del acoso escolar sin simplificarlo? El juego se convirtió para mí en una herramienta capaz de:
- Hacer visibles comportamientos normalizados.
- Abrir el diálogo.
- Trabajar las dinámicas de grupo.
- Sostener el rol del adulto como guía.
No porque el juego lo resuelva todo, sino porque permite entrar en la trama en lugar de limitarnos a cortarla.
Y ahora, ¿qué? 🤔
Si el bullying no nace de repente, cabe preguntarnos: ¿qué estamos normalizando en los grupos de niños y jóvenes? ¿Qué dinámicas pasan desapercibidas? ¿Qué roles se consolidan en el silencio?
Hacer visible lo invisible no es una solución rápida. Es un trabajo educativo lento e intencional que requiere presencia, herramientas y responsabilidad adulta. Es a partir de estas preguntas de donde puede empezar un verdadero camino de prevención.
